Sigo leyendo en búsqueda de mi realidad personal un significado algo más científico que lo que me pudieran transmitir en una iglesia, lo cual considero el peor desastre para la humanidad de todos los tiempos. De alguna forma en esos libros religiosos están las respuestas a muchas preguntas, pero para ello considero cada uno tiene que encontrar una interpretación, evitando las porquerías que muchas veces quisieron meternos a lo largo de la historia, más que nada con el objetivo de controlar a las masas. La verdad nos hará libres, pero ¿cuál es la verdad? Hay mucho fanático religioso dando vueltas que es capaz de matarte si pensás diferente, de silenciarte, de guerras santas… y no me refiero sólo al cristianismo o al judaísmo, sino al apasionamiento de las religiones todas. El apasioamiento es algo que envenena el espíriu, a mi entender, y nos prohíbe de discernir conscientemente. ¿Que creo en algo? puede ser, alguna cosa existe por la cual me incline, pero como nos dice el Tao Te King, una de las filosofías más antiguas y más claras que he encontrado en mi búsqueda de la verdad: prefiero ser blando y flexible, que duro y rígido, como un cuerpo muerto. Esto quiere decir que prefiero acaparar lo que vaya descubriendo con templanza y con mente abierta que apasionarme y defenderlo a rajatabla. Todo es bienvenido en esta vida. Y siempre es bueno desaprender lo aprendido. En cuanto a lo que nos dice el nuevo testamento, hay algo que me llamó la atención hoy, y fue mi lectura sobre el espíritu santo.
¿Qué es el espíritu santo que cuenta el nuevo testamento?
Cuando Juan bautiza a Jesús el relato nos advierte sobre esa venida, con apertura de ¿los cielos? no hay que ser muy ilustrado para comprender. Quizá nos dibujen explicaciones de que es algo intangible (lo que siempre odié de las iglesias fue la explicación burda que siempre hicieron los curas cuando tocan temas puntuales), quizá hasta la ¿paloma? que mencionan en algunas explicaciones. El delirante (o no tanto) de Daniken habla sobre el electrón dormido que poseemos que tienen despierto todos los profetas a lo largo de la historia. Este electrón poseería (en teoría) toda la información del universo. También habla en algunos de sus libros sobre el adn nuestro, el indescifrable, que sería producto de esa mutación extraterrestre. No sé a ciencia cierta si esto puede llegar a ser correcto o no, lo único que yo leo en la biblia y el nuevo testamento son explicación más que evidentes de que cuando estas personas son “tocadas” por el famoso espíritu, adquieren propiedades de poder llamtativas, como le sucede a los Apóstoles, inclusive a Esteban, un predicador que no era apóstol y que adquiere ciertas facultades, pero que es apedreado por las masas.
Pedro, por otro lado, tiene el poder de revivir a los muertos, como lo hace Jesús (o en menor medida) con Lázaro. ¿Pero qué es este poder?
El Tao te king, como decía, es una filosofía milenaria que se basa en el seguimiento del camino, de la moderación, de la bondad para con otros, en la reducción de las posesiones y la reducción propia del ego. Digamos que en algunas cosas no difiere de los preceptos de jesús, salvo que al primero lo considero más puro que algunos pasajes del nuevo testamento. El camino es, para mi humilde entender, la moderación en las actitudes, en el sendero universal que rige a todas las cosas, y que el propio cuerpo y conciencia sabe como proceder.
Resulta pues muy interesante tratar de hilvanar los resultados de muchas lecturas religiosas (e inclusive las que puedan ser de teorías un tanto complejas y fantásticas, como las de escritores poco, digamos proclives a fundamentar correctamente, como Daniken) para tratar de llegar a nuestra propia verdad. La verdad del mundo comienza por la nuestra principalmente, y ese es el mensaje que, si me dieran a transmitir entre muchos otros, daría.
No es mi estilo dar consejos de ninguna índole, sobre todo porque no soy ni sabio ni iluminado, además de que sólo es bueno darlos cuando se presentan dos ocasiones: cuando es de vida o muerte o cuando el otro te lo pide, pero es algo que me llamó mucho la atención y que coincide tanto con lo que decía Jesús en el N.T. como con lo que dice Lao Tse en el Tao, y es que el secreto está en el interior. Algo como esto podría traducirse a palabras corrientes de nuestras épocas: ¿Querés cambiar el mundo? ¡Empezá por vos!